Una de las principales necesidades de los futuros directivos del siglo XXI es la adquisición de habilidades psico-emocionales
que les permitan enfrentarse a las dificultades del mundo empresarial.
Formación técnica por un lado y preparación en psico-habilidades para el equilibrio psico-emocional y el rendimiento profesional,
por otro. Las habilidades directivas y de gestión son actualmente complementadas con técnicas para la gestión
eficiente del estrés
psico-emocional de los directivos.
Los futuros directivos pueden desarrollar habilidades como la auto-regulación del estado psico-emocional, la auto-confianza o
la auto-eficacia, que les ayudarán a sobrellevar estados de tensión derivados de situaciones críticas y bajo presión.